INDIFERENCIA: Palabra clave del día Lectio Divina 13 de marzo de 2018 Ricardo Grzona
INDIFERENCIA: Palabra clave del día
INDIFERENCIA: Palabra clave del día Lectio Divina 13 de marzo de 2018 Ricardo Grzona
Blog de la Biblia

Reflexiona:

«Había un hombre que desde hacía treinta y ocho años estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio allí acostado, y se enteró de cuánto tiempo había estado enfermo, le preguntó: —¿Quieres que Dios te sane?». 

Piensa:

No existe una medida estándar para medir las generaciones, pero varios autores coinciden en que es de aproximadamente 40 años, para los judíos una generación era 38 años, por eso es importante el número que señala el Evangelio de hoy. No se trata solo de indicar el tiempo, sino que significa que ese hombre había estado ahí toda una generación, una generación completa sin que nadie se compadeciera de él, una generación completa que había sido indiferente a su pena y sufrimiento.

¡Vaya que eran cabezas duras los que vivieron esa generación, verdad! Pero hoy en día siguen existiendo esas brechas socioculturales a nuestro alrededor, gente que apenas tiene para vivir, que sufre sin medicamentos, sin acceso a la justicia, a los servicios básicos, a la educación. Del otro lado está la generación tecnológica, los que vivimos al día con el móvil más actual, la computadora más veloz, que iniciamos revoluciones digitales y nos indignamos por el video de un perrito maltratado, pero que volteamos la mirada o apretamos el paso cuando pasamos frente a un anciano que pide ayuda de caridad en una esquina. Nos hacemos de «la vista gorda» cuando se comete un delito, cuando nuestros amigos se meten en drogas, cuando nuestros padres sufren dificultades económicas para poder darnos lo necesario.

Y también podemos ser ese paralítico, que ha vivido toda una generación alimentando falsas esperanzas de que sucediera algo que cambie su situación. Muchas veces somos incapaces de movernos de nuestra autocompasión para darnos cuenta que mientras haya vida tenemos que esforzarnos por salir adelante.

El Evangelio de hoy nos llama a todos, a quienes podemos ayudar y no lo hacemos; y a quienes sólo estamos sentados esperando la ayuda en lugar de ayudarnos a nosotros mismos. Sí, hoy Jesús nos dice: «Toma tu camilla y camina», nos libera de la pereza y la desesperanza, nos invita a una vida de acción, a una vida en movimiento. Dejar de vivir esperando a que el horóscopo te diga que viene una gran oportunidad, ¡salir y construir las oportunidades!

¿Te animas?

Dialoga:

Señor Jesús, gracias por acercarte a mí, porque a pesar de mi pequeñez tú me tomas en cuenta y te preocupas por mis necesidades, dame la gracia de saber ser agradecido con tu amor y corresponderte haciendo lo mismo por mis hermanos, que la salud espiritual que me regalas sea un motivo para salir al mundo y anunciar tu nombre a los demás.

Concéntrate:

Repite varias veces durante el día: «Señor, sáname»

Recalculando:

Hoy es más fácil recalcular la vida con el texto del Evangelio. Te invito a que busques a una persona que siempre esperó una ayuda y no la recibió y seas tú parte de esa ayuda. Puede ser una medicina, puede ser un servicio especial para hacer una diferencia con una persona que lo necesita. Si todos hiciéramos algo al menos por una sola persona, crearíamos un mundo diferente.

Texto del Evangelio de hoy: San Juan 5:1-3, 5-16

Tiempo después, Jesús regresó a la ciudad de Jerusalén para asistir a una fiesta de los judíos. En Jerusalén, cerca de la entrada llamada «Portón de las Ovejas», había una piscina con cinco entradas, que en hebreo se llamaba Betzatá. Allí, acostados en el suelo, había muchos enfermos: ciegos, cojos y paralíticos.
Entre ellos había un hombre que desde hacía treinta y ocho años estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio allí acostado, y se enteró de cuánto tiempo había estado enfermo, le preguntó:
—¿Quieres que Dios te sane?
El enfermo contestó:
—Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua se mueve. Cada vez que trato de meterme, alguien lo hace primero.
Jesús le dijo:
—Levántate, alza tu camilla y camina.
En ese momento el hombre quedó sano, alzó su camilla y comenzó a caminar.
Esto sucedió un sábado, que es el día de descanso obligatorio para los judíos. Por eso, unos jefes de los judíos le dijeron al hombre que había sido sanado:
—Hoy es sábado, y está prohibido que andes cargando tu camilla.
Pero él les contestó:
—El que me sanó me dijo: “Levántate, alza tu camilla y camina.”
Ellos preguntaron:
—¿Y quién te dijo que te levantaras y caminaras?
Pero el hombre no sabía quién lo había sanado, porque Jesús había desaparecido entre toda la gente que estaba allí.
Más tarde, Jesús encontró a ese hombre en el templo, y le dijo: «Ahora que estás sano, no vuelvas a pecar, porque te puede pasar algo peor.»
El hombre fue a ver a los jefes judíos, y les dijo que Jesús lo había sanado.16 Entonces ellos empezaron a perseguir a Jesús por hacer milagros los sábados.

Texto bíblico: Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

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Ricardo Grzona
Ricardo Grzona

Hermano Ricardo es argentino, y radica actualmente en Miami, Florida. Es experto en Lectio Divina y presidente ejecutivo de la Fundación Ramón Pané, que trabaja en la «Nueva Evangelización» por los diversos medios de tecnología. Junto con un pequeño grupo de jóvenes entre 25 y 32 años de edad, Ricardo prepara las aportaciones diarias para el Lectio Divina.

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