Miedo a perder ¿Qué es lo más difícil de perder? 16 de noviembre de 2018 Ricardo Grzona
Miedo a perder
Miedo a perder ¿Qué es lo más difícil de perder? 16 de noviembre de 2018 Ricardo Grzona
Blog de la Biblia

Reflexiona:

«Los que quieran salvar su vida, la perderán. Pero los que la pierdan, se salvarán.»

Piensa:

El año pasado en México hubo un terremoto bastante grave en la capital, y entre las historias que salieron en las noticias me llamó la atención la de una familia en la que el padre había salido con su familia, y estaban en la calle y volvió a entrar al edificio para recuperar una maleta con cosas de valor, y en ese momento el edificio se vino abajo.

Vivimos en una cultura consumista, todo nos influye para obtener y acumular, y, por ende, nos dice que «perder» es lo peor que nos puede suceder. Vivimos con un eterno miedo a perder: perder el reconocimiento, perder la aceptación social, perder los bienes que nos ha costado mucho conseguir, perder personas, perder momentos, perdernos a nosotros mismos. Estamos acostumbrados a definirnos por lo que tenemos: licenciado en…, el dueño de…, la creadora de... Y si algo amenaza eso que «nos define» nos aferramos sin importar el costo que pueda tener.

Sin embargo, podría fijarnos en: Perder para ganar.

El Evangelio de hoy nos invita a redefinir la palabra «perder», quizá verlo desde otra perspectiva como renovarse, transformarse, redefinirse, porque inevitablemente cuando «perdemos algo, obtenemos otra cosa», cuando somos capaces de perder el miedo obtenemos oportunidades; cuando perdemos a alguien encontramos a alguien más; cuando perdemos nuestras cosas obtenemos la oportunidad de construir algo nuevo.

Hoy Jesús nos invita a practicar el desapego, porque solo dejando ir las cosas materiales podremos conseguir los bienes espirituales que son los que nos dan la verdadera felicidad. Y no se trata netamente de tirar nuestras cosas, sino de no centrar nuestro «amor» en ellas, sino en el servicio y la entrega a los demás. Solo quien esté dispuesto a renunciar a las comodidades de este mundo, a perder lo terreno, lo material, a resistir hasta la muerte a los enemigos de Dios y del alma, en esa lucha ganará la eterna felicidad. Pues, ¿de qué me sirve ganar el mundo entero, si pierdo mi alma?

Dialoga:

Señor Jesús, dame la gracia de saber valorar las cosas realmente importantes y que los bienes materiales no me impidan mantener tu palabra siempre en primer lugar. Deseo con el alma que mi voluntad se mantenga firme en el servicio a mis hermanos, para que el día que tu me llames a tu presencia no llegue con las manos vacías.

Concéntrate:

Repite varias veces durante el día: «Señor, ayúdame a perder lo que no me hace falta»

Recalculando:

Estoy seguro de que, entre tus cosas, hay muchas a las que estás aferrado, aunque no las uses. Hoy quisiera invitarte a que te desprendas de cosas materiales que te gusta mantener. Pueden ser ropas, pueden ser objetos de utilidad, o bien sea por recuerdos. Es importante que logres desprenderte, seguro que alguien más las necesita. Hay muchas agencias o bien en la Iglesia que reciben estas cosas para ofrecérselas a alguien con necesidad. Incluso en las catástrofes naturales muchos quedan desposeídos. Cuando logres desprenderte de estas cosas, verás qué alegría siente tu corazón.

Texto del Evangelio de hoy: San Lucas 17:26-37

«Cuando yo, el Hijo del hombre, regrese, la gente estará viviendo como en los tiempos de Noé. Antes de que Dios inundara toda la tierra con agua, la gente comía, se divertía y se casaba. Después Noé entró en la casa flotante, y cuando vino la inundación toda esa gente murió. Lo mismo pasó en los tiempos de Lot. En la ciudad de Sodoma, la gente comía y se divertía, compraba y vendía, sembraba y construía casas. Pero cuando Lot salió de la ciudad, cayó fuego y azufre desde el cielo, y toda esa gente murió.

»Algo así pasará cuando yo, el Hijo del hombre, vuelva otra vez. Si en ese momento alguien está en la azotea de su casa, que no baje a sacar sus pertenencias. El que esté trabajando en el campo, que no regrese a su casa. Recuerden que, por mirar hacia atrás, la esposa de Lot se convirtió en estatua de sal. Los que quieran salvar su vida, la perderán. Pero los que la pierdan, se salvarán.

»La noche en que yo regrese, si hay dos personas durmiendo en una cama, me llevaré a una y dejaré a la otra. De igual manera, si dos mujeres estuvieran moliendo trigo, me llevaré a una y dejaré a la otra.»

Los discípulos le preguntaron:

—Señor, ¿dónde ocurrirá eso?

Jesús les respondió:

—Todos saben bien que allí donde se juntan los buitres, hay un cuerpo muerto. Así será cuando yo venga: todos lo sabrán con seguridad.

Texto bíblico: Traducción en lenguaje actual  ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

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Ricardo Grzona
Ricardo Grzona

Hermano Ricardo es argentino, y radica actualmente en Miami, Florida. Es experto en Lectio Divina y presidente ejecutivo de la Fundación Ramón Pané, que trabaja en la «Nueva Evangelización» por los diversos medios de tecnología. Junto con un pequeño grupo de jóvenes entre 25 y 32 años de edad, Ricardo prepara las aportaciones diarias para el Lectio Divina.

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