¡Que seas mi san Valentín! ¿Qué podemos aprender de alguien que vivió hacer 1700 años? 13 de febrero de 2018 Gary Wiley
¡Que seas mi san Valentín!
¡Que seas mi san Valentín! ¿Qué podemos aprender de alguien que vivió hacer 1700 años? 13 de febrero de 2018 Gary Wiley
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¡Feliz día de san Valentín! Ese saludo será repetido muchas veces mañana, verbalmente y también por medio de tarjetas, chocolates, flores y otras ideas creativas, que a fin de cuentas generará casi ¡20 mil millones de dólares!, en este país. Pero, este día no solo se celebra en los Estados Unidos de América, sino también en los países latinos, puede ser conocido como «Día del amor y la amistad» o «Día del cariño» o «Día de los enamorados». En Colombia y Bolivia lo celebran en el mes de septiembre.

¿Qué estoy diciendo cuando le pido a alguien que «sea mi san Valentín»? Según el sitio web reference.com, la frase «¿Serás mi san Valentín?» no simboliza que estás pidiendo que alguien entre en un compromiso constante contigo, sino que sea tu amigo especial para ese día. Por eso, ya se está estableciendo la tradición en que los niños intercambian tarjetas de san Valentín con sus compañeros en las aulas de su escuela. Intercambiar regalos, entonces, no es un símbolo de un compromiso cada vez más profundo entre dos personas, sino un acuerdo de dar un regalo solo para ese día.

Me parece muy superficial y, seguramente, ¡un truco para que los comerciantes ganen plata! Lo que muchas veces olvidamos es que mañana es la fiesta de san Valentín. Pero, ¿quién era san Valentín?

San Valentín de Roma (c. 270) fue un sacerdote que vivió en Roma durante el reinado del emperador Claudio II. Poco se sabe de su vida con certeza, excepto que él ministró a los cristianos que fueron perseguidos y encarcelados por su fe, y murió como mártir. Un relato dice que el emperador prohibió todos los matrimonios y compromisos en Roma, creyendo que esta era la razón por la cual los hombres romanos no estaban dispuestos a servir en el ejército. Valentín desafió este decreto injusto y continuó realizando matrimonios para amantes en secreto. Fue arrestado, y mientras estuvo en prisión, devolvió la vista a la hija ciega de su carcelero, causando que el carcelero y toda su familia extendida, cuarenta y seis personas en total, se convirtieran inmediatamente al cristianismo. Al escuchar esto, Claudio ordenó la ejecución de Valentín. San Valentín dejó una nota de despedida para la hija del carcelero, con quien se había hecho amigo, y la firmó «de tu Valentín». Fue decapitado el 14 de febrero. San Valentín es el patrón de muchas causas incluidos los apicultores, las parejas prometidas y comprometidas, los amantes, el amor, los matrimonios felices y los jóvenes. Su fiesta es el 14 de febrero. (www.catholiccompany.com)

Aplaudo cada oportunidad de expresar amor y amistad y ciertamente no debe limitarse a un solo día al año. Sin embargo, es apropiado tomar el día de san Valentín para profundizar nuestro compromiso de amar a la persona significativa en nuestra vida. Eso es algo que san Valentín entendió cuando desafió el decreto del emperador Claudio. Sabía que el amor entre los cónyuges, y aquellos que aspiran a casarse, es la mejor manera de Dios para demostrar cuán profundo es el amor sacrificial de Dios por nosotros.

Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella (Efesios 5:25).
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados (1 Juan 4:10).

A medida que nos acercamos a este día, la oración de san Valentín me desafía y me anima:


Enséñanos a amar desinteresadamente y a encontrar una gran alegría al dar. Permite que todos los amantes verdaderos saquen lo mejor de los demás. Que se amen en Dios y amen a Dios el uno con el otro.

¡Feliz día de san Valentín! ¡Y muy especialmente a mi queridísima Charlotte! ¡Te amo!

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Gary Wiley
Gary Wiley

Soy escritor y el coordinador de contenido en español para el programa de integración-bíblica de American Bible Society. Viví por muchos años en Lima, Perú, donde servía como pastor y misionero con mi familia. Durante los últimos 15 años viví en la ciudad de Nueva York, sirviendo como pastor. Recibí una Maestría de Divinidad del Seminario Teológico de Asbury en Wilmore, Kentucky. Ahora vivo en Collingswood, Nueva Jersey, con mi esposa, Charlotte. Tenemos tres hijos adultos y ocho nietos y somos parte de la parroquia de San Pedro.

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