Ser bueno Nuestra primera vocación 4 de octubre de 2018 Ricardo Grzona
Ser bueno
Ser bueno Nuestra primera vocación 4 de octubre de 2018 Ricardo Grzona
Blog de la Biblia

Reflexiona:

Son muchos los que necesitan entrar en el reino de Dios, pero son muy pocos los que hay para anunciar las buenas noticias.

Piensa:

Hace un par de años, después de salir de la misa de Navidad, iba camino a casa y vi a unas personas en una camioneta, que andaban como deambulando por las calles y hacían paradas cortas y continuaban, cuando pasé cerca de uno de los puntos donde hicieron una parada, vi que ahí había una persona indigente, con una ración de comida —era una cena navideña— entendí que estas personas estaban repartiendo comida a personas de la calle; en una noche en la que la mayoría nos preocupamos por divertirnos con nuestras familias o amigos, ellos se preocupaban por los necesitados.

Esta anécdota viene a mi mente al pensar en el evangelio de hoy, porque cuando pensamos en «el llamado de Jesús», casi siempre lo atribuimos a los sacerdotes o las personas consagradas al servicio de la Iglesia, y sí, es cierto ellos han respondido al llamado a su modo, pero en realidad todos somos llamados, y no todos nos vamos a hacer consagrados; el mundo necesita sacerdotes y consagrados, pero también necesita: padres ejemplares, abogados éticos, políticos honestos, policías comprometidos, doctores con sensibilidad humana. Necesita personas buenas, y esa es nuestra primera vocación.

Se dice que un cañón hace más ruido que un abrazo, y quizá por eso vemos más noticias negativas que positivas, pero no debemos olvidar que los buenos somos más, pero no basta con ser bueno, debemos poner manos a la obra y responder al llamado de Jesús, y no es necesario hacer un cambio de oficio, la mayoría de las veces ahí donde estás es el lugar dónde Dios te invita a servir, como estudiante, como profesionista, como padre de familia. Solo es necesario que nos preguntemos ¿qué puedo hacer desde aquí, para anunciar la buena nueva a otros?

Seguramente en tu comunidad hay una gran cantidad de iniciativas sociales que buscan marcar una diferencia: organizaciones que reparten comida, ropa, que dan asesoría profesional, que recaudan fondos, que construyen casas. ¿En cuáles puedes participar?

Incluso a veces no es necesario salir de casa, en nuestra propia familia podemos encontrar la forma de hacer las cosas mejor: ser mejores hijos, hermanos, padres.

Son muchas las personas que necesitan recibir un mensaje de esperanza, ¿te animas a ser el mensajero?

Dialoga:

Señor Jesús, me has llamado a la vida, a una vida próspera y feliz. Dame la gracia de ser un reflejo de tu amor en medio de un mundo lleno de odio, permíteme ser un mensajero de la luz que brille en medio de las sombras. Que, a través de mis actitudes y obras, las personas a mi alrededor te escuchen, te encuentren y te sigan. 

Concéntrate:

Repite varias veces durante el día: «Señor, aquí estoy para servirte»

Recalculando:

Estoy convencido que en tu entorno hay algo por hacer para mejorar y no se hizo, por ejemplo, ayudar al vecino a sacar la basura, colaborar con la persona mayor que necesita hacer comprar y no puede terminar de llevar sus paquetes. Una actitud de servicio, que te ayude a convencerte de tu bondad que se acrecienta día a día. Verás cómo te sientes mejor contigo mismo.

Texto del Evangelio de hoy: San Lucas 10:1-12

Después, Jesús eligió a setenta y dos discípulos, y los envió en grupos de dos en dos a los pueblos y lugares por donde él iba a pasar. Jesús les dijo:

«Son muchos los que necesitan entrar en el reino de Dios, pero son muy pocos los que hay para anunciar las buenas noticias. Por eso, pídanle a Dios que envíe más seguidores míos, para que compartan las buenas noticias con toda esa gente. Y ahora, vayan; pero tengan cuidado, porque yo los envío como quien manda corderos a una cueva de lobos.

»No lleven dinero, ni mochila ni zapatos, ni se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando lleguen a alguna casa, saluden a todos los que vivan allí, deseándoles que les vaya bien. Si la gente merece el bien, el deseo de ustedes se cumplirá; pero si no lo merece, no se cumplirá su deseo. No anden de casa en casa. Quédense con una sola familia, y coman y beban lo que allí les den, porque el trabajador merece que le paguen.

»Si entran en un pueblo y los reciben bien, coman lo que les sirvan, sanen a los enfermos, y díganles que el reino de Dios ya está cerca. Pero si entran en un pueblo y no los reciben bien, salgan a la calle y grítenles: “No tenemos nada que ver con ustedes. Por eso, hasta el polvo de su pueblo lo sacudimos de nuestros pies. Pero sepan esto: ya está cerca el reino de Dios”. Les aseguro que, en el día del juicio, Dios castigará más duramente a la gente de ese pueblo que a la de Sodoma.»

Texto bíblico: Traducción en lenguaje actual  ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

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Ricardo Grzona
Ricardo Grzona

Hermano Ricardo es argentino, y radica actualmente en Miami, Florida. Es experto en Lectio Divina y presidente ejecutivo de la Fundación Ramón Pané, que trabaja en la «Nueva Evangelización» por los diversos medios de tecnología. Junto con un pequeño grupo de jóvenes entre 25 y 32 años de edad, Ricardo prepara las aportaciones diarias para el Lectio Divina.

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