Compasión proactiva El Buen Samaritano 8 de octubre de 2018 Ricardo Grzona
Compasión proactiva
Compasión proactiva El Buen Samaritano 8 de octubre de 2018 Ricardo Grzona
Blog de la Biblia

Reflexiona:

Jesús entonces le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».

Piensa:

Quizá has visto en las noticias o en redes sociales, algunas publicaciones de grupos ecologistas hablando sobre el fenómeno del sargazo marino, que está afectando las playas de varias zonas del Caribe, y no solo es un problema estético sino de desequilibrio del ecosistema marino, produciendo la muerte de fauna y flora. En fin, básicamente es una respuesta del planeta al exceso de contaminación de los mares, lo que produce una mayor reproducción de estas algas que se están tornando en una grave contingencia ecológica.

A qué viene el comentario, bueno, como me gusta mucho el mar he estado siguiendo las noticias al respecto y me he percatado de tres actitudes predominantes:

  1. Los desinteresados: Personas que piensan «esto a mí no me afecta», yo no tengo la culpa, que lo resuelvan los que viven cerca del mar.
  2. Los pseudorevolucionarios: Son aquellos que por redes sociales o en foros son muy «activos», dan sus puntos de vista, incluso sustentan sus comentarios con fuentes científicas y prácticamente «tienen la solución del problema», pero en la vida real no mueven un dedo para ayudar.
  3. Los proactivos: Aquellos que han puesto manos a la obra movilizando cuadrillas de limpiadores, que han iniciado campañas de concientización para frenar el problema, y que buscan que los gobiernos se involucren y generen acciones reales con miras a la solución.

Y este es solo un ejemplo de la forma en que podemos reaccionar ante las necesidades de otros, cerca o lejos de nosotros. Podemos tomar alguna de estas actitudes, y como nos dice el Evangelio solo una de ellas es la correcta para lograr la vida eterna.

Ante esta pregunta: ¿qué debo hacer para lograr la vida eterna?, la respuesta es simple: amar, actuar, ayudar, entregarme al servicio de mis hermanos. El «pase» no será un examen de conocimientos, no se trata de aprendernos todas las oraciones o recitar de memoria las doctrinas, sino que debemos presentar obras. Un buen cristiano no solo se preocupa por «saber», sino que está listo para actuar, siempre dispuesto para hacer algo ante las necesidades de otros.

Hoy es un buen momento para evaluar nuestro comportamiento y preguntarnos si con lo que hemos hechos nos alcanzará para «pasar la prueba», y si no es así, entonces, estamos a tiempo para comenzar a hacer méritos que nos hagan dignos de ser llamados hijos de Dios.

Dialoga:

Señor Jesús, dame la gracia de saber imitar al Buen Samaritano, y que nunca deje pasar una oportunidad de ayudar. Que sepa reconocer en cada persona de mi camino a un hermano que necesita mi ayuda y mi comprensión. 

Concéntrate:

Repite varias veces durante el día: «Señor, que siempre sea proactivo en mi compasión»

Recalculando:

Al recalcular tu vida como proactivo en bien de toda la comunidad, te invito a que busques una asociación de personas que hagan actividades y servicios para los demás. Pasa un tiempo como voluntario dando tu tiempo. Puede ser en un hospital, con personas ancianas, en lugares donde se ayuda a los más pobres y necesitados. Verás que tu vida toma un rumbo nuevo y podrás sentir ese cambio positivo.

Texto del Evangelio de hoy: San Lucas 10:25-37

Un maestro de la Ley se acercó para ver si Jesús podía responder a una pregunta difícil, y le dijo:

—Maestro, ¿qué debo hacer para tener la vida eterna?
Jesús le respondió:

—¿Sabes lo que dicen los libros de la Ley?

El maestro de la Ley respondió:

—“Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que vales y con todo lo que eres, y cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo.”

—¡Muy bien! —respondió Jesús—. Haz todo eso y tendrás la vida eterna.

Pero el maestro de la Ley no quedó satisfecho con la respuesta de Jesús, así que insistió:

—¿Y quién es mi prójimo?

Entonces Jesús le puso este ejemplo:

«Un día, un hombre iba de Jerusalén a Jericó. En el camino lo asaltaron unos ladrones y, después de golpearlo, le robaron todo lo que llevaba y lo dejaron medio muerto.

»Por casualidad, por el mismo camino pasaba un sacerdote judío. Al ver a aquel hombre, el sacerdote se hizo a un lado y siguió su camino. Luego pasó por ese lugar otro judío, que ayudaba en el culto del templo; cuando este otro vio al hombre, se hizo a un lado y siguió su camino.

»Pero también pasó por allí un extranjero, de la región de Samaria, y al ver a aquel hombre tirado en el suelo, le tuvo compasión. Se acercó, sanó sus heridas con vino y aceite, y le puso vendas. Lo subió sobre su burro, lo llevó a un pequeño hotel y allí lo cuidó.

»Al día siguiente, el extranjero le dio dinero al encargado de la posada y le dijo: “Cuídeme bien a este hombre. Si el dinero que le dejo no alcanza para todos los gastos, a mi regreso yo le pagaré lo que falte.”»

Jesús terminó el relato y le dijo al maestro de la Ley:

—A ver, dime. De los tres hombres que pasaron por el camino, ¿cuál fue el prójimo del que fue maltratado por los ladrones?

—El que se preocupó por él y lo cuidó —contestó el maestro de la Ley.

Jesús entonces le dijo:

—Anda y haz tú lo mismo.

Texto bíblico: Traducción en lenguaje actual  ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

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Ricardo Grzona
Ricardo Grzona

Hermano Ricardo es argentino, y radica actualmente en Miami, Florida. Es experto en Lectio Divina y presidente ejecutivo de la Fundación Ramón Pané, que trabaja en la «Nueva Evangelización» por los diversos medios de tecnología. Junto con un pequeño grupo de jóvenes entre 25 y 32 años de edad, Ricardo prepara las aportaciones diarias para el Lectio Divina.

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