Cortesía Nos cuesta creer en la cortesía sincera 6 de noviembre de 2018 Ricardo Grzona
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Cortesía Nos cuesta creer en la cortesía sincera 6 de noviembre de 2018 Ricardo Grzona
Blog de la Biblia

Reflexiona:

—¡La bendición más grande será participar en la gran fiesta del reino de Dios!

Piensa:

La cortesía no cuesta nada, y nos da mucho. Aunque pareciera que vivimos en una sociedad donde los actos cordiales son tan raros que nos toman por sorpresa y a veces incluso nos causan desconfianza: ¿por qué esta persona estará siendo tan amable conmigo? ¿querrá algo? ¿me estará coqueteando? Hemos llegado al punto en que nos cuesta creer en la cortesía sincera.

Ahora bien, más allá de la falta de educación que significa no ser cortés, la descortesía desencadena una serie de eventos en los que los más perjudicados somos nosotros mismos. Por ejemplo: si en tu grupo del colegio eres el que nunca saluda, no colabora, no ayuda y pretende hacerlo todo a su modo, lo más común, es que cuando necesites de la ayuda de alguien, no la recibas e incluso que confabulen en tu contra para hacerte quedar mal. Sucede lo mismo en el campo laboral, muchas personas tienen incluso que cambiar de empleo, cuando su actitud negativa les ha ganado demasiados enemigos dentro de su centro laboral.

En la vida espiritual no es diferente, Jesús nos recuerda que tenemos un Padre amoroso, que hace todo por agradarnos, pero si nosotros no somos capaces de corresponder a su llamado de amor, entonces nos quedaremos fuera de la celebración, no por venganza, sino porque no seremos capaces de responder a su invitación. Solamente las personas corteses son capaces de reconocer la cortesía.

Hoy el Evangelio nos invita a recapacitar sobre la invitación que hemos recibido a «la celebración». Dios nos ofrece la felicidad, nos llama, nos muestra el camino; pero a veces estamos tan inmersos en «nuestras cosas», que no atendemos a su llamado; por eso debemos estar más atentos para no perder la oportunidad de disfrutar de su presencia.

Saber reconocer los mensajes de Dios en cada situación nos ayudarán a vivir una vida más serena, no por la ausencia de problemas, sino porque sabremos aprovechar cada momento para crecer espiritualmente. Muchas veces las crisis nos hacen replantearnos nuestra fe, pero si somos capaces de confiar en que cada evento de nuestra vida es un mensaje de Dios para nuestro bien, entonces podremos ver los problemas con otros ojos, y encontraremos la forma de sacar lo positivo de cada experiencia.

¿Has pensado a qué te invita el Señor cada día? ¿Qué mensaje está enviándote Dios en las situaciones que vives actualmente? ¿Estás atento para escuchar su voz?

Dialoga:

Señor Jesús, te doy gracias porque a pesar de mi falta de interés, por tu infinito amor, aun me guardas un lugar en tu mesa. Dame la sabiduría para saber reconocer tu llamado y la valentía para atenderlo. Que siempre pueda escuchar tu mensaje en cada evento de mi vida.

Concéntrate:

Repite varias veces durante el día: «Señor, gracias por el llamado que me haces hoy»

Recalculando:

Para sentirte llamado al «gran fiesta del reino», también deberías invitar a alguna persona con necesidades a que comparta contigo alguna comida. En algunas ocasiones nos limitamos a dar un dinero para comprar comida a los que más necesitan, hoy da un paso más, comparte con ellos tu tiempo y la comida. Verás que creces en tu identidad cristiana que se va forjando con pequeños actos.

Texto del Evangelio de hoy: San Lucas 14:15-24

Al oír esto, uno de los invitados le dijo a Jesús:
—¡La bendición más grande será participar en la gran fiesta del reino de Dios!

Jesús le respondió:
—En cierta ocasión, un hombre organizó una gran cena e invitó a mucha gente. Cuando llegó la hora, envió a su sirviente para que llamara a los invitados y les dijera: “Vengan, ya todo está listo.”

»Pero cada uno de los invitados dio una excusa, y rechazó la invitación. Uno dijo: “Dile a tu amo que por favor me disculpe, pues acabo de comprar un terreno y necesito ir a verlo.”

»Otro dijo: “Le ruego que me disculpe, pues hoy compré cinco yuntas de bueyes y tengo que probarlas.”

»Otro más dijo: “Acabo de casarme; dile que no puedo ir.”

»El sirviente regresó y le contó a su amo todo esto. El amo se enojó mucho y le dijo: “Ve enseguida a las calles y callejones de la ciudad, y trae a cenar a los pobres, a los tullidos, a los ciegos y a los cojos.”

»Cuando el sirviente regresó, le dijo: “Señor, ya hice lo que usted me mandó, pero todavía queda lugar en la casa.”

»El amo le ordenó: “Ve por las calles y callejones, y obliga a la gente a entrar. Quiero que mi casa se llene. Pero ninguno de los que invité la primera vez probará un bocado de mi cena.”»

Texto bíblico: Traducción en lenguaje actual  ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

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Ricardo Grzona
Ricardo Grzona

Hermano Ricardo es argentino, y radica actualmente en Miami, Florida. Es experto en Lectio Divina y presidente ejecutivo de la Fundación Ramón Pané, que trabaja en la «Nueva Evangelización» por los diversos medios de tecnología. Junto con un pequeño grupo de jóvenes entre 25 y 32 años de edad, Ricardo prepara las aportaciones diarias para el Lectio Divina.

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