Rechazo: Palabra del día ¿Es lo nuevo siempre malo? 4 de julio de 2018 Ricardo Grzona
Rechazo: Palabra del día
Rechazo: Palabra del día ¿Es lo nuevo siempre malo? 4 de julio de 2018 Ricardo Grzona
Blog de la Biblia

Reflexiona:

La gente del pueblo fue a ver a Jesús, y le rogaron que se marchara de aquella región.

Piensa:

Hace algunos años tuve la oportunidad de ver una película animada que se llama «Los Croods», que básicamente se centra en las aventuras de una familia de cavernícolas en el que el padre ejerce una autoridad basada en el lema «lo nuevo es malo», y somete a su familia a una estricta rutina diaria, por el temor a los cambios. En un momento determinado se cruza por su camino un joven que vive su vida aventurándose a experimentar cosas nuevas, y aunque en el camino los ayuda a llegar a un mejor lugar, el padre siente un gran rechazo a su personalidad innovadora.

Y esto me hace pensar en el evangelio de hoy, la gente de la región de Gadara ha vivido asediada por unos hombres poseídos, y de pronto llega Jesús y libera a estos hombres, mandando a los demonios hacia una piara de cerdos, que enloquecidos se arrojan al agua y mueren. Qué gran alboroto para los cuidadores de cerdos, les arruinaron el negocio, ¿no? Pero al mismo tiempo les da el regalo de la libertad al pueblo y a los poseídos; sin embargo, los pobladores prefieren pedirle a Jesús que se vaya de ahí.

Cuántas veces nosotros mismos tenemos esta actitud ante las cosas buenas que nos suceden, vivimos temerosos de los cambios, nos acostumbramos a hacer las cosas de cierto modo, a tener que «esforzarnos para conseguir las cosas», y cuando recibimos una gracia de parte de Dios en lugar de alegrarnos, nos quedamos pensando «después de una alegría seguro viene una gran tristeza», y por temor al cambio no nos permitimos disfrutar lo que hemos recibido. Incluso en muchas ocasiones preferimos rechazar la oportunidad y quedarnos como estamos.

Muchas veces oramos por nuestra situación económica y pedimos a Dios que nos ayude, pero si se nos presenta la oportunidad de un mejor empleo, buscamos un «pero»: que si tengo que trabajar más, que si es mucha responsabilidad, que si me arriesgo y no resulta, etc.

El Evangelio de hoy es un recordatorio de que muchas veces en la vida tenemos que «sacrificar algunos cerdos», algunas cosas materiales, algunas horas de comodidad; para conseguir el premio de la libertad que nos ofrece Jesús, que siempre actúa en pro de nuestra felicidad; por eso no debemos temer a los cambios que nos propone, ni rechazar las oportunidades que nos presenta, simplemente, con fe, dejarnos guiar y avanzar en pos de su generosidad.

Ahora es momento de preguntarnos ¿cuáles son esas cosas a las que me aferro y que no me dejan aceptar lo que Dios me ofrece? ¿Cuáles son las oportunidades que Jesús me ofrece y que me da miedo tomar?

Dialoga:

Señor Jesús, sé que siempre actúas de manera misericordiosa y que todo cuanto me sucede tiene un propósito. Hoy te quiero pedir que alejes el miedo de mi corazón para saber abrirme a tu voluntad y poder ver el mejor futuro que me ofreces al eliminar cosas de mi presente. Dame el valor de saber aceptar los cambios en mi vida, confiando en que todo es para mi provecho.

Concéntrate:

Repite varias veces durante el día: «Señor, que no tenga miedo de enfrentar el cambio»

Recalculando:

Te invitamos a que busques entre las cosas que tú normalmente estás más aferrado. Trata de pensar que hay algunas personas que pueden necesitar más de estas cosas. Y despréndete de esto para que otra persona lo pase mejor. Puede ser una ropa, o algo que tú quieres guardar y al fin de cuentas, cuando te desprendas de esto, serás más libre. Este gesto lo haces en nombre de Jesús.

Texto del Evangelio de hoy: San Mateo 8:28-34

Cuando Jesús llegó a la región de Gadara, que está a la otra orilla del lago, dos hombres que tenían demonios salieron de entre las tumbas. Eran tan peligrosos que nadie podía pasar por ese camino. Cuando los dos hombres se acercaron a Jesús, los demonios gritaron:

—¡Jesús, Hijo de Dios!, ¿qué vas a hacernos? ¿Vas a castigarnos antes del juicio final?
No muy lejos de allí había muchos cerdos, y los demonios le suplicaron a Jesús:

—Si nos sacas de estos hombres, déjanos entrar en esos cerdos.

Jesús les dijo:

—Entren en ellos.

Los demonios salieron de los dos hombres y entraron en los cerdos. Entonces todos los cerdos corrieron sin parar, hasta que cayeron en el lago, donde se ahogaron.

Los hombres que cuidaban los cerdos huyeron al pueblo. Allí contaron lo que había pasado con los cerdos y con los dos hombres que habían tenido demonios. La gente del pueblo fue a ver a Jesús, y le rogaron que se marchara de aquella región.

Texto bíblico: Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

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Ricardo Grzona
Ricardo Grzona

Hermano Ricardo es argentino, y radica actualmente en Miami, Florida. Es experto en Lectio Divina y presidente ejecutivo de la Fundación Ramón Pané, que trabaja en la «Nueva Evangelización» por los diversos medios de tecnología. Junto con un pequeño grupo de jóvenes entre 25 y 32 años de edad, Ricardo prepara las aportaciones diarias para el Lectio Divina.

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