Paciencia: Palabra clave del día Lectio Divina 19 de December de 2017 Ricardo Grzona
Paciencia: Palabra clave del día
Paciencia: Palabra clave del día Lectio Divina 19 de December de 2017 Ricardo Grzona
Blog de la Biblia

Reflexiona:

El ángel dijo: «Dios ha escuchado tus oraciones».

Piensa:

Cada día todo se vuelve más rápido, nos acostumbramos a las cosas exprés, a los resultados inmediatos. La tecnología nos permite mantener comunicación en tiempo real a cualquier parte del mundo e incluso en el espacio. Por eso cuando nos topamos ante una situación en la que debemos esperar, se nos torna muy complicado y desesperante.

La paciencia es una virtud que nos ayuda a mantenernos firmes en los momentos de espera. Nos hace mantener la esperanza viva, aunque el tiempo pase, y nos mantiene alertas a los cambios, porque sabemos que las cosas pueden suceder en cualquier momento.

Esta es la invitación de hoy en el Evangelio —tener paciencia, continuar confiando, seguir trabajando por construir un mundo mejor— aunque parezca que nuestros esfuerzos no dan resultado. No importa cuánto tiempo pase, nuestra paciencia y fidelidad tendrán su recompensa. Así que continúa firme, no pierdas la fe, no desfallezcas; porque lo que vale la pena, toma su tiempo.

Dialoga:

Hoy Señor Jesús, quiero pedirte que alimentes mi fe, que fortalezcas mi esperanza para no perder la ilusión y las ganas de seguir trabajando para construir tu reino. Muchas veces la desesperanza me atormenta y me hunde en la depresión. Ayúdame a seguir confiando en que todo el esfuerzo que pongo en las cosas algún día rendirá sus frutos.

Concéntrate:

Repite varias veces durante el día: «Señor, que no me canse de esperarte»

Recalculando:

Desarrollar la paciencia no es una tarea sencilla, pero podemos empezar con pasos simples: levántate 10 minutos antes de lo normal cada día y dedica ese tiempo a organizar tu día, prioriza las cosas y no te estreses si parece que tienes mucho que hacer, solo enfócate en una cosa a la vez. La vida espiritual es muy similar, practica no preocuparte por las cosas que parecen no salir como las has planeado, deja que Dios actúe en tu vida y que confía en que tu esfuerzo rendirá sus frutos. También puedes practicar la paciencia ayudando a otros. Dale una palabra de aliento a quienes están pasando por momento de duda, infunde en ellos la confianza y verás que tú mismo empezarás a cambiar tu visión sobre tus propios problemas.

Texto del Evangelio de hoy: San Lucas 1:5-25

Zacarías fue un sacerdote que vivió cuando Herodes el Grande era rey de los judíos. Prestaba servicio en el templo con el grupo del sacerdote Abías. Su esposa se llamaba Isabel y era descendiente del sacerdote Aarón. Isabel y Zacarías eran muy buenos y obedecían todos los mandamientos de Dios. No tenían hijos, pues Isabel no había podido quedar embarazada y, además, los dos eran muy viejos.
Cierto día, le tocó al grupo de sacerdotes de Zacarías el turno de servir a Dios en el templo. Los sacerdotes acostumbraban nombrar a uno del grupo, para que entrara en el templo de Dios y quemara incienso en el altar. Esta vez le tocó a Zacarías entrar a quemar el incienso, mientras el pueblo se quedaba afuera orando.
De pronto, un ángel de Dios se le apareció a Zacarías al lado derecho del altar. Cuando Zacarías vio al ángel, tuvo mucho miedo y no supo qué hacer. Pero el ángel le dijo:
—¡No tengas miedo, Zacarías! Dios ha escuchado tus oraciones. Tu esposa Isabel tendrá un hijo, y lo llamarás Juan. Su nacimiento te va a hacer muy feliz, y muchos también se alegrarán. Tu hijo va a ser muy importante ante Dios. No tomará vino ni cerveza, y el Espíritu Santo estará con él desde antes de que nazca.
»Este niño hará que muchos en Israel dejen de hacer lo malo y obedezcan a Dios. Llegará antes que el Mesías, y tendrá el mismo poder y el mismo espíritu que antes tuvo el profeta Elías. Su mensaje hará que los padres se reconcilien con sus hijos, y que los desobedientes comprendan su error y sigan el ejemplo de los que sí obedecen. Además, preparará al pueblo de Israel para recibir al Mesías.»
Zacarías le dijo al ángel:
—Mi esposa y yo somos ya muy viejos. ¿Cómo sabré que todo pasará tal como dices?
El ángel le respondió:
—Yo soy Gabriel, ayudante especial de Dios. Él me envió a darte esta buena noticia. Pero como no me creíste, no vas a poder hablar hasta que suceda lo que te dije.
Toda la gente estaba afuera, esperando a Zacarías, y se preguntaba por qué no salía del templo.
Cuando Zacarías salió, no podía hablar y sólo hacía señas con las manos. Entonces la gente comprendió que Zacarías había tenido una visión.
Al terminar su turno en el templo, Zacarías regresó a su casa. Poco tiempo después, su esposa quedó embarazada; y durante cinco meses no salió de la casa, pues pensaba: «¡Dios ha hecho esto conmigo para que la gente ya no me desprecie!»

Texto bíblico: Traducción en lenguaje actual  ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

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Ricardo Grzona
Ricardo Grzona

Hermano Ricardo es argentino, y radica actualmente en Miami, Florida. Es experto en Lectio Divina y presidente ejecutivo de la Fundación Ramón Pané, que trabaja en la «Nueva Evangelización» por los diversos medios de tecnología. Junto con un pequeño grupo de jóvenes entre 25 y 32 años de edad, Ricardo prepara las aportaciones diarias para el Lectio Divina.

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